En realidad, si era la hora de la siesta, aunque cantasen. ¿Qué nos llamó la atención? En una de las habitaciones, habría niños entre 5 y 11 años aproximadamente, a pesar de estar toda la estancia llena de literas vacías, pegadas unas a otras, yacían todos apiñados (unos 20 chicos) en unas 5 camas en total en una de las zonas de la habitación. A la entrada de Jan Maria, rieron traviesos. Los habían pillado:”Fíjaos, todos tienen su cama, a la hora de dormir somos más estrictos, pero ahora,…, en la siesta, … es que no hay manera...”. Nos comentó entre risas, llevándose las manos a la cabeza.
Las chicas estaban en un patio interior de su parte del edificio, la mayoría sentadas en los bancos de madera comiendo injera, plato típico nacional. Mientras ella va charlando con ellas, con las cocineras, …
En el centro estos chicos van a la escuela, tienen sus horarios, orden en sus comidas, limpieza, salud, … son portadores del VIH, pero su vida es normal en el centro. Aprenden un oficio, y a la hora de salir a la calle, se enfrentan con el mundo que hay al otro lado de ASCO HOUSE, y deciden volver al centro.
Uno de los proyectos de Jan Maria es lograr viviendas externas para estos chicos, para facilitar una mayor adaptación al entorno.
Otro de los edificios que visitamos es el taller. Realizan pañuelos, foulares,…. Conocimos al maestro, vimos los telares, y algunos de los pañuelos que estaban tejiendo, preciosos. Están a la venta en el centro, (tengo en mi conciencia, no haber comprado al menos uno, pero la propia intensidad del momento agudizó mi habitual despiste…).
La filosofía de las Hermanas de la Caridad , les lleva a acompañar al moribundo. Cuando Jan Maria llega al centro, tiene 17 niños ingresados, que acompaña. “Entonces morían uno a la semana, llegaron más, y empezaron a sanar, y a dejar de morir”. Nos mostró unas construcciones tipo choza que son las primeras en las que se instalaron, pero pronto dejaron de ser suficiente. No cabían. Su labor ha dejado de ser “acompañar al moribundo” ahora regenta un orfanato con más de 450 niños. Tiene escuela, taller, trabajadores, …y los quebraderos de cabeza que dan los mas de 450 “hijos” muchos de ellos adolescentes!!!
Cuenta con 90 trabajadores, entre los de día y noche, enfermeros, profesores, cuidadores, cocineros, voluntarios, cooperantes, de entre ellos 3 médicos, una chica italiana y dos españoles, que también tuvimos el placer de conocer.
Jan Maria no frena su trabajo en las fronteras de ASCO. Los tres médicos se van turnando, mientras uno atiende a los niños del hospital, y los otros dos pasan consulta a personas externas al centro. Cuando llegamos, un centenar de mujeres con niños se amontonaban fuera de las instalaciones, esperando, después lo supimos, a que los médicos les atendieran.
Tener un archivo de los hospitalizados, es lo normal, pero nos sorprendió una pequeña habitación, llena de carpetas apretadas. Los expedientes de cada una de las personas externas que atienden.
A lo lejos nos mostró otro edificio en construcción. Es una de escuelas para externos, “mis chicos están bien, pero ¿y todos los que se quedan fuera?” nos dice.
Pero… como puede financiarse todo esto? Era la pregunta de protocolo!
“La gente me dice – Jan Maria siempre estás pidiendo, no puedes seguir pidiendo siempre, pero estos chicos todos los meses tienen hambre de nuevo”. Impresionante. “Es una bendición” nos dice, y nos repite. “Dios proveerá” es su fórmula mágica “y parece que funciona” nos dice una de las personas que colaboran en el centro. A Asco le llega ayuda de los programas internacionales para proyectos concretos, y de las colaboraciones directas y puntuales o no, de todo el mundo, como la VUESTRA.
ASCO, no solo es un hogar, es un espacio de educación, de aprendizaje de un oficio, de orden, una referencia para estos chicos sin hogar.
Nos fuimos con una sensación de bienestar e impresionados de haber visto algo, que parece que en los tiempos que corren, ya no existe. Esperemos que esto, solo sea el inicio de una larga historia de colaboración con gente que dá su vida por los demas sin pedir nada a cambio.