Echemos una mano a Etiopia: ASCO HOUSE

asco-1El viaje a Etiopía ha sido una de las experiencias más entrañables de nuestra historia. Todo inicia con una inquietud. ¿Donde van los niños huerfanos a causa del sida en Etiopía? ¿Aquellos que no suelen salir en adopción por su condición de seropositivos?. En respuesta a estas preguntas, encontramos uno de los orfanatos de Addis Abeba que acoge a estos niños, regentado por la orden de las misioneras de la caridad. A través de un breve em@il, tomamos contacto con Jan María, que nos comunicó sus necesidades, y nos impulsó a enviar un comunicado con su petición.

 

Una vez allí, la hermana Jan Maria nos recibió con una gran sonrisa. Se encontraba rodeada de personas, diciendo y disponiendo entre voluntarios, cooperantes, empleados,… Cuando se centró en nosotros, y nos presentamos, su acogida fue aún más calurosa.

asco-3Le entregamos todo lo que llevábamos, y, aquella mujer, se sentó en el suelo entre medicinas como un niño el día de reyes. Su ilusión se contagió al resto de las personas que seguían buscando su opinión para el trabajo del día.

Inmediatamente después, mientras seguía despachando y empujando cajas o cualquier otra actividad, nos enseñó todas las instalaciones.

El complejo cuenta con varios edificios. Lo primero que conocimos fue el hospital. Destaca por el colorido de las paredes, los dibujos infantiles que los voluntarios han ido plasmando, para alegrar una estancia, que ya de por sí, está llena de luz y color.

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Por otro lado nos llama la atención el orden y la pulcritud en todo lo que manejan. Conocimos el almacén farmacéutico, el laboratorio, enfermería,… y algunos de los futuros proyectos, una sala de fisioterapia entre otros.

No debía haber más de 18 niños ingresados, y Jan Maria se pasea entre ellos con seguridad y una sonrisa, que reconforta. Nos presentó a parte de su equipo, mientras seguían trabajando, centrando su atención en el cuadro de dosis de medicinas de los niños, o analizando diferentes compuestos en el laboratorio.

asco-7Un hospital infantil, con luz natural, colores, carteles infantiles en todos los rincones, una sala de juegos. Pequeño, pero con estancias amplias e inmaculadas. Muy agradable. Nada que envidiar a ningún centro infantil conocido por nosotros, y si con mucho que envidiarles a ellos.

 

asco-8Salimos del hospital, y, aunque nos preguntábamos donde están el resto de los más de 450 niños seropositivos del centro, no quisimos quitarle más tiempo a una mujer tan atareada, con tanta acción! No nos dejó. Insistió en terminar la visita.

Entonces para nuestro asombro nos condujo, como a unos 500 metros a otro de los edificios del complejo. El colegio donde viven, comen y aprenden éstos que echábamos de menos. El edificio se divide en dos. Una zona de chicos y otra de chicas. Era la hora de la comida para ellas, y de la siesta para ellos. Visitamos la cocina, y las diferentes estancias para los niños, una con cunas, otra con literas, y otra más también con literas, donde están los mayores. Los niños nos sonreían, e incluso nos cantaban mientras paseábamos por su intimidad “ Wellcome, wellcome, …”

asco-9En realidad, si era la hora de la siesta, aunque cantasen. ¿Qué nos llamó la atención? En una de las habitaciones, habría niños entre 5 y 11 años aproximadamente, a pesar de estar toda la estancia llena de literas vacías, pegadas unas a otras, yacían todos apiñados (unos 20 chicos) en unas 5 camas en total en una de las zonas de la habitación. A la entrada de Jan Maria, rieron traviesos. Los habían pillado:”Fíjaos, todos tienen su cama, a la hora de dormir somos más estrictos, pero ahora,…, en la siesta, … es que no hay manera…”. Nos comentó entre risas, llevándose las manos a la cabeza.

Las chicas estaban en un patio interior de su parte del edificio, la mayoría sentadas en los bancos de madera comiendo injera, plato típico nacional. Mientras ella va charlando con ellas, con las cocineras, …

En el centro estos chicos van a la escuela, tienen sus horarios, orden en sus comidas, limpieza, salud, … son portadores del VIH, pero su vida es normal en el centro. Aprenden un oficio, y a la hora de salir a la calle, se enfrentan con el mundo que hay al otro lado de ASCO HOUSE, y deciden volver al centro.

Uno de los proyectos de Jan Maria es lograr viviendas externas para estos chicos, para facilitar una mayor adaptación al entorno.

Otro de los edificios que visitamos es el taller. Realizan pañuelos, foulares,…. Conocimos al maestro, vimos los telares, y algunos de los pañuelos que estaban tejiendo, preciosos. Están a la venta en el centro, (tengo en mi conciencia, no haber comprado al menos uno, pero la propia intensidad del momento agudizó mi habitual despiste…).

La filosofía de las Hermanas de la Caridad , les lleva a acompañar al moribundo. Cuando Jan Maria llega al centro, tiene 17 niños ingresados, que acompaña. “Entonces morían uno a la semana, llegaron más, y empezaron a sanar, y a dejar de morir”. Nos mostró unas construcciones tipo choza que son las primeras en las que se instalaron, pero pronto dejaron de ser suficiente. No cabían. Su labor ha dejado de ser “acompañar al moribundo” ahora regenta un orfanato con más de 450 niños. Tiene escuela, taller, trabajadores, …y los quebraderos de cabeza que dan los mas de 450 “hijos” muchos de ellos adolescentes!!!

Cuenta con 90 trabajadores, entre los de día y noche, enfermeros, profesores, cuidadores, cocineros, voluntarios, cooperantes, de entre ellos 3 médicos, una chica italiana y dos españoles, que también tuvimos el placer de conocer.

Jan Maria no frena su trabajo en las fronteras de ASCO. Los tres médicos se van turnando, mientras uno atiende a los niños del hospital, y los otros dos pasan consulta a personas externas al centro. Cuando llegamos, un centenar de mujeres con niños se amontonaban fuera de las instalaciones, esperando, después lo supimos, a que los médicos les atendieran.

Tener un archivo de los hospitalizados, es lo normal, pero nos sorprendió una pequeña habitación, llena de carpetas apretadas. Los expedientes de cada una de las personas externas que atienden.

A lo lejos nos mostró otro edificio en construcción. Es una de escuelas para externos, “mis chicos están bien, pero ¿y todos los que se quedan fuera?” nos dice.

Pero… como puede financiarse todo esto? Era la pregunta de protocolo!

“La gente me dice – Jan Maria siempre estás pidiendo, no puedes seguir pidiendo siempre, pero estos chicos todos los meses tienen hambre de nuevo”. Impresionante. “Es una bendición” nos dice, y nos repite. “Dios proveerá” es su fórmula mágica “y parece que funciona” nos dice una de las personas que colaboran en el centro. A Asco le llega ayuda de los programas internacionales para proyectos concretos, y de las colaboraciones directas y puntuales o no, de todo el mundo, como la VUESTRA.

ASCO, no solo es un hogar, es un espacio de educación, de aprendizaje de un oficio, de orden, una referencia para estos chicos sin hogar.

Nos fuimos con una sensación de bienestar e impresionados de haber visto algo, que parece que en los tiempos que corren, ya no existe. Esperemos que esto, solo sea el inicio de una larga historia de colaboración con gente que dá su vida por los demas sin pedir nada a cambio.

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GRACIAS POR HABERNOS HECHO PORTADORES DE ESTE REGALO DE VUELTA, QUE ESPERO QUE OS LLEGUE DE LA FORMA MÁS FIEL A LO QUE NOSOTROS NOS HIZO SENTIR. GRACIAS DE VERAS.

Isabel Navas y Jorge Somolinos